Las tarifas de Trump: ¿Proteccionismo o ajuste necesario? Un análisis desde México
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Las tarifas de Trump: ¿Proteccionismo o ajuste necesario? Un análisis desde México

Trump desató polémica global al implementar una serie de aranceles a productos importados, especialmente provenientes de China, Europa y otras regiones. A primera vista, estas medidas parecen proteccionistas, aunque detrás de ellas existe una lógica más profunda: ajustar un sistema comercial global que, desde la segunda guerra mundial, operó en desequilibrio con el objetivo de lograr la reconstrucción de Europa.

Estados Unidos había mantenido una política de puertas abiertas al comercio exterior, permitiendo el ingreso de bienes con aranceles bajos o incluso nulos. Mientras tanto, muchos de sus socios comerciales —incluso aliados— imponían barreras arancelarias o subsidios internos que limitaban el acceso de productos estadounidenses a sus mercados. El resultado fue un déficit comercial estructural que afectó la base manufacturera del país norteamericano, que se volvió el más endeudado del mundo y comercialmente deficitario. Todo esto, ha hecho que Estados Unidos imprima cada año dinero para poder sufragar sus gastos internos, situación que ocasiona en gran parte la inflación global que sacude al mundo desde hace ya varios años al ser el dólar la moneda de referencia del mercado.

En 2024, EE.UU. registró un déficit comercial de US$918 000 millones, un 17% más que el año anterior. Con la política tarifaria de Trump, se busca revertir la pérdida y generar en cambio ingresos anuales de hasta US$600 000. De igual manera, las medidas revitalizarán la industria y empleo en territorio norteamericano.

Las medidas incluyen un impuesto mínimo del 10% a todos los productos que ingresen a EE.UU. y tarifas más elevadas a las principales economías del mundo y varias emergentes (más de 60 países). Entre ellos están China (34%), la Unión Europea (20%), Japón (24%), Corea del Sur (25%) e India (26%). También se eliminará el tratamiento libre de impuestos para pequeños paquetes procedentes de China, lo que afectará a plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu.

México: ¿afectado o beneficiado?

México ha emergido como un ganador silencioso al estar exento de los aranceles por pertenecer al T-MEC. Gracias a su cercanía geográfica e integración productiva con Estados Unidos, el país se volvió una alternativa ideal para las cadenas de suministro que buscan salir de Asia.

México se convirtió en los últimos años en el socio comercial más importante de EE.UU., con exportaciones cuyo valor ya superan a las provenientes de China; además de que México vende el 80% de sus exportaciones a su vez a los Estados Unidos.

A pesar de ello, no todo es color de rosa, pues subsistirán por otro lado los aranceles de 25% a las exportaciones mexicanas hacia EE.UU. que no están amparadas por el propio T-MEC: Un 40% del total, donde destacan los automóviles hechos en México como uno de los apartados más relevantes.

Con este precedente, muchas empresas que pensaron en irse tras la llegada de Trump, ahora van a quedarse e intentarán entrar al TMEC respetando denominaciones de origen, salarios estandarizados, y el apego a un marco jurídico internacional (sí, las empresas van a tener que ser más formales y ofrecer mejores condiciones a sus trabajadores y clientes).

México tiene la oportunidad de aprovechar los efectos colaterales de esta historia, que le obliga a revitalizar su propia industria a invertir en infraestructura, seguridad jurídica y talento humano. Así, la presión de Estados Unidos resultará en la sacudida que México necesitaba para mejorar propio su ecosistema empresarial. Quizá, esto nos obligue a sacar nuestros propios modelos mexicanos de aviones, automóviles, y teléfonos inteligentes.  

Por: Dr. Enrique Presburger